Viejas ideas que llegan hasta el corazón


Walter Muto: Al empezar con Going Home uno entiende inmediatamente que este trabajo es una vuelta a casa. No sabría decir, incluso después de haberlo escuchado varias veces, hasta qué punto este viaje lleva dentro un elemento religioso. Las raíces hebreas de Leonard Cohen se notan, pero este sustrato queda empastado con la cultura norteamericana. En todo caso, el segundo corte es un Amen dirigido a un tú, al que pide: vuelve a hablarme y a probarme. «Dímelo otra vez cuando las manchas del carnicero sean lavadas por la sangre del cordero». La tercera canción es una auténtica invocación: Show me the place. «Muéstrame el lugar, ayúdame a arrastrar la piedra, yo solo no puedo moverla. Muéstrame el lugar donde la Palabra se hizo hombre; muéstrame el lugar donde comenzó el sufrimiento».

Tras las primeras tres piezas, lentas, sugerentes, implorantes, llega el blues rutilante de Darkness, que da un pequeño impulso al trabajo y lo lleva hacia el quinto corte, Anyhow, una petición de perdón. «Ten piedad, pequeña, después de todo lo que he confesado; aunque me odies, ¿podrías odiarme un poco menos? Ambos somos culpables de algún modo». El pecado original aparece por todas partes y las voces femeninas que acompañan casi todos los temas hacen las veces de respuestas redentoras a las preguntas que Cohen lanza como aguijones.
Crazy to love you es un pequeño solo de guitarra y voz, mientras que en Come healing la voz de una espléndida Dana Glover dialoga con Cohen: «Que el Cielo pueda escuchar estos himnos penitentes (…) ninguno de nosotros merece la crueldad de la Gracia».
Banjo introduce un blues con un ritmo sin prisa, característica de todo el disco (no podría ser de otra manera a los 78 años, sentado en una silla de madera, al sol, en el jardín trasero de su casa). Y por último Different Sides, un intento de pulir las diferencias demasiado extremas: «Ambos tenemos leyes que obedecer, pero francamente no me gusta tu tono», dice el estribillo.
En resumen, un disco bien armado, voluntariamente minimalista, muy profundo y no fácil de escuchar. Sin embargo, cuando una de las piezas te conmueve, es difícil dejar de hacerlo, porque llega hasta tocar el corazón, bien con la música, bien con las palabras.

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Publicado el 18 de marzo de 2012 en Libros. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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